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La realidad de los trabajadores de delivery en Antofagasta

La crisis sanitaria por el Covid-19 ha aumentado la compra a través de aplicaciones de reparto.

Las aplicaciones de delivery nos han facilitado mucho en la crisis sanitaria que estamos atravesando, con solo meterse en las app’s podemos pedir comida, hacer las compras de supermercados, entre otras. Pero, ¿sabemos la realidad de estos trabajadores?

Sandra, Shopper de Rappi, comenzó a trabajar en Rappi porque era el único trabajo que había en plena crisis, ella nos cuenta las condiciones en las que trabajan “Nosotros trabajamos de las 9:30 hrs hasta las 19:00 hrs, todas esas horas por un monto de 15 mil pesos diario líquido. No hay un seguro de salud, no hay seguro de AFP, nada, no tenemos contrato”, señaló.

“Se supone que trabajamos por boleta, pero ni eso lo suben, para mí no es equiparable lo que yo trabajo con lo que nos están pagando. Además, el uso de mascarillas no es frecuente, tenemos una mascarilla cada tres semana aproximadamente y ese es la renovación de la empresa. Con lo demás estamos bien, por ejemplo, el alcohol gel y el respeto del distanciamiento”, agregó.

Miguel, trabaja como repartidor de Rappi desde finales febrero del 2020, por la necesidad de ayudar a su madre que se encontraba enferma de cáncer y que por lo del Covid-19 tuvo que tomar medidas por la salud de su madre, “Yo perdí a mi madre las primeras semanas de la pandemia por un cáncer que le aquejaba por años, por lo que al saber que yo estaba más expuesto tome siempre mayores medidas para así tampoco afectarle a ella aún más, decidí invertir en mascarillas y filtros de mejor calidad, además de tener que aislarme de mi núcleo familiar, establecer protocolos de limitar quien ingresaba al departamento (porque no vivo solo), dejar zapatos fuera, habilitar una pieza para cambiarse ropa y que fuera fácil de limpiar, donde toda la ropa sucia se deja al interior de una caja plástica y luego de eso debe bañarse, eso como medidas en el hogar”, señaló al respecto.

“El trato de la gente es bastante bipolar por así decirlo, hay gente de sectores más acomodados que suelen descargar su ira o demora con los repartidores, no son todos ni la gran mayoría, pero en mi experiencia han sido en aquellos lugares, pero por lo general la gente evita contacto, además que yo igual evito acercarme para mantener una distancia social”, comentó Miguel respecto a cómo son las personas al momento de la entrega del pedido.

Por su parte, Richard comenzó a trabajar en Rappi durante la crisis sanitaria por necesidad económica, y nos comenta que “la pega no es complicada, pero la gente es otro tema eso termina agotándote, porque tanto la gente del Jumbo, los clientes y lo repartidores, que son quienes hacen el delivery, hay veces que son muy pesados y como que atacan en vez de conversar, suelen ser despectivos”.

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