Por Alexandra Romero
La población ha presentado diversos síntomas asociados a la contaminación, lo que ha perjudicado su vida diaria.
Las quemas ilegales en el sector ex vertedero la Chimba, no son nada nuevo para los habitantes de la región de Antofagasta, sin embargo el acontecimiento del 5 de junio fue uno de los detonantes que alertó en gran medida a las autoridades, a causa de los humos tóxicos y el mal olor que generó el incendio. La molestia se hizo presente, ya que a partir de estas quemas se emanan altas cantidades de monóxido de carbono, sustancia dañina para la salud de las personas, afectando la calidad de sus vidas.
El doctor Gonzalo Pavez, miembro del Colegio Médico Legal de Antofagasta, comentó acerca del peligro que presentan las constantes quemas de basuras, las cuales provocan especial daño en los niños, adolescentes y adultos mayores, puesto que sus pulmones son más susceptibles a este tipo de sustancias y no lo depuran bien. “Pueden aumentar síntomas como náuseas, vómitos, irritación ocular, dolor de cabeza y manifestaciones dermatológicas a largo plazo, dependiendo de la dosis de exposición”, agregó.
La población acusa a las autoridades de no haber tomado cartas en el asunto a tiempo, manifestando que este problema lleva años preocupando a la comunidad, ya que no solo se realizan quemas en el vertedero la Chimba, sino que también en distintos puntos al norte de la región, siendo uno de los más recientes entre la intersección de la Avenida Edmundo Pérez Zujovic y Caletera Pedro Aguirre Cerda.
Gloria Flores, docente y vecina del sector, declaró que la comunidad agotó todas las instancias para ser escuchados, acusando la poca responsabilidad de las autoridades en el asunto, añadiendo que no puede vivir una vida normal, “ayer hubo algunas quemas y amanecí con mucho dolor de cabeza. Tampoco veo que haya movimiento, incluso el vertedero tendría que estar cerrado, con guardias, pero cualquiera puede ir y hacer una fogata ahí. La nube tóxica solo nos afecta a nosotros, ni siquiera puedo abrir mis ventanas y ver el mar”.
A pesar de los innumerables gritos de auxilio, las quemas no han cesado. No se trata solamente de un malestar, sino de una afección relacionada directamente con la salud y calidad de vida de la comunidad antofagastina.

