
Este 31 de mayo se celebra en todo el mundo el “Día Mundial Sin Tabaco” el cual busca concientizar respecto al daño a la salud que representa esta adicción, sobre todo en personas jóvenes.
La Seremi de Salud Jessica Bravo, señaló que en Chile 52 personas mueren a diario a causa del tabaquismo y un 16% de las muertes en el país, pueden ser atribuidas al humo del cigarrillo, por lo que representa, sin lugar a dudas, un problema para el estado en materia de salud.
A pesar de que el último Estudio Nacional de Drogas delServicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) muestra una disminución en el consumo que se sostiene en el tiempo, marcando un 19,6% de prevalencia en el consumo de tabaco, casi dos puntos menos que el año 2016 (21,2%) hay nuevos desafíos que asoman al camino: los vapeadores, que cada vez adquieren más popularidad entre los más jóvenes.
Al respecto desde la seremia de Antofagasta declararon que en Chile el 15,3% de las personas entre 12 y 65 años han vapeado en algún momento de sus vidas y que la evidencia muestra que la nicotina en estos productos es altamente adictiva y puede alterar el desarrollo cerebral en niños y adolescentes, además de provocar graves intoxicaciones y enfermedades pulmonares como el EVALI (lesión pulmonar generada por el uso de cigarros electrónicos).
La seremi de salud también mostró preocupación por las mayores probabilidades que los adolescentes tienen de iniciar una adicción al tabaco con estos dispositivos, señalando que: “hacemos un llamado a la acción, especialmente a nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes, para que digan NO alconsumo de tabaco y productos de vapeo, los que por cierto son dañinos para la salud y NO cuentan con evidencia que indique que sirvan para dejar de fumar”
El humo del tabaco y el cáncer:
Antofagasta presenta altas cifras de enfermedades oncológicas, de hecho, en el caso de los hombres de la región, entre cada cien mil habitantes el 62,5% presenta cáncer pulmonar. Lo anterior se explica también por los altos niveles de contaminación por arsénico que sufrió la región y la ciudad de Antofagasta hasta principios de los años 70, así como también se explicaría la alta incidencia del cáncer de tráquea.
Desde la autoridad sanitaria subrayaron que la combinación del hábito tabáquico más el arsenicismo de quienes lo vivieron, acrecientan aún más la posibilidad de la aparición de una patología oncológica.
